Mensaje al Papa Francisco, de Mons. Oscar Roberto Domínguez. Obispo de Ecatepec

Mensaje de Mons. Óscar Roberto Domínguez Couttolenc M.G. al Santo Padre Francisco

 

Querido Santo Padre, la Iglesia que peregrina en México se alegra por su presencia entre nosotros. La Diócesis de Ecatepec en la Provincia de Tlalnepantla, experimenta la bendición de recibir al Vicario de Cristo que trae consigo la alegría del Evangelio y hago extensivo el amor filial y gratitud al Papa que nos visita, para fortalecernos en la comunión en Él Señor.  El Espíritu Santo sigue actuando aquí y ahora en un nuevo Pentecostés, estamos cientos de miles en este lugar y por los medios de comunicación millones en México y en el mundo, manifestándonos en unidad como discípulos misioneros de Jesús, recordando que el mensaje del Señor a través de sus palabras Santo Padre, nos invita a escuchar, meditar, orar y actuar.

 

Santo Padre, como en otros muchos lugares experimentamos la pobreza, la violencia, encarnando el dolor de los que sufren por la corrupción, el hambre, la miseria y todas las manifestaciones del mal, que conducen al deterioro de nuestra “casa común”; que es viva imagen de los problemas que aquejan al ser humano, que ha roto la armonía con Dios, con los hermanos, consigo mismo y con la creación; pero con la posibilidad de transformar en Jesús esa realidad en los cielos nuevos y la tierra nueva en el que reine la justicia y la paz. (Cfr. 2 Pe 10, 13).

 

Las ocho Diócesis que integramos nuestra Provincia Eclesiástica de Tlalnepantla, nos esforzamos por vivir la espiritualidad de comunión, en oración, reflexión y trabajo, a través de la metodología prospectiva, para establecer un proceso de renovación pastoral, que nos conduzca a transformar nuestras Diócesis en Iglesias Misioneras y logremos hacer vida, el compromiso de la misión continental.

 

Gracias Santo Padre, por venir a confirmarnos en la fe, esperanza y caridad, recordamos sus enseñanzas que “cuando la fe se apaga, se corre el riesgo de que los fundamentos de la vida se debiliten con ella”. Por eso deseamos profundizar en nuestra fe, renovarnos el impulso de una Iglesia en salida, con la tarea de responder a los desafíos de nuestro tiempo promoviendo la justicia, la fraternidad, la solidaridad, compartiendo lo que somos y tenemos.

 

Permítame terminar estas palabras de gratitud pidiendo a nuestra Señora la Virgen María de Guadalupe, Patrona de América y Estrella de la Evangelización, le cubra con su manto, para que siga adelante en la misión que nuestro Señor Jesús confió a su Apóstol Pedro: apacentar sus ovejas, Dios le bendiga Santo Padre e imploramos de Usted su bendición.

 

+Óscar Roberto Domínguez Couttolenc M.G.

Obispo de Ecatepec