Movimiento Familiar Cristiano

Es una organización católica de laicos asistida por sacerdotes, que tiene personalidad propia, en comunión y vinculación a la conferencia del episcopado mexicano concretamente a la dimensión de la familia, conservando su propia autonomía y libertad de acción.

 

Promueve los valores humanos y cristianos de la familia e La comunidad, para que la familia sea formadora de personas, educadores en la fe, defensora de la vida y por tanto comprometida activamente en el desarrollo integral de la comunidad a través de sus miembros.

 

Proporciona en forma pedagógica, progresiva, sistemática e integral a los matrimonios de los equipos básicos y por medio de ellos a sus familias, elementos que promuevan el conocimiento, juicio y vivencia de los valores humanos y cristianos, de modo que vivan un crecimiento gradual para lograr ser personas cristianas realizadas, responsables, libres, capaces de amar y comprometidas con el bien común, matrimonios integrados, que vivan su amor conyugal como proyecto de vida común, felices, generosos y abiertos a colaborar responsablemente con dios en la procreación de los hijos, familias que sepan acoger el proyecto de dios sobre ellos, que sean formadoras de personas y educadoras en la fe, servidoras de la vida, que participen en el desarrollo de la sociedad y en la vida y misión de la iglesia.

 

Siendo actualmente 420 matrimonios a nivel diocesano además se cuentan con un grupo de 206 jóvenes y adolescentes a nivel diocesano.

Escuela de Pastoral

El Instituto de Formación para Laicos al Servicio de la Pastoral Parroquial, tiene como primer objetivo la atención docente a los centros de la Escuela de Pastoral por medio de laicos asistidos por la Jerarquía. De este modo, son laicos quienes atienden la enseñanza, siempre atentos a la dirección Doctrinaria del Obispo a través de los sacerdotes. El Cuerpo docente del Instituto reconoce como autoridad suprema del mismo en cada diócesis al Obispo, y en consecuencia actúa según sus indicaciones en todos los aspectos, con la sola limitación que impone la conciencia en lo personal.

 

A través del Obispo, el Instituto contempla el Magisterio de la Iglesia Universal residente en el Papa, representante legítimo de Jesucristo, quien fue enviado por el Padre, Principio de toda autoridad, a enseñar a los hombres el camino de la salvación. Conforme con este principio, el Instituto se pliega por norma a los dictados pontificios.

 

Respetando el orden jerárquico, para la apertura de un Centro debe contarse con la autorización del Párroco o capellán del lugar. Una regla general en esto será: “TODO CON EL SACERDOTE, NADA SIN EL SACERDOTE”.

 

Con objeto de unificar el criterio doctrinal, en principio estará el Instituto a lo dispuesto por el Rector Docente que éste le designe. Esto sin menoscabo de la autoridad del Obispo de cada diócesis, a cuya dependencia y obediencia esta sujeta toda Escuela de Pastoral.

 

La Escuela de Pastoral buscará que tanto los miembros de su Equipo de Servicio, como el alumnado en general, se integren en la vida de la parroquia, atendiendo a la autoridad y dirección del párroco, y de acuerdo con él trabajarán en la integración , permanencia y efectividad del Consejo Parroquial.

 

La Escuela de Pastoral, lejos de dividir a la feligresía, tratará de unificarla admitiendo en sus labores a los miembros de todos los Movimientos y Congregaciones de la parroquia, y promoviendo la unidad en la acción pastoral parroquial.

 

Siendo actualmente 2679 alumnos a nivel diocesano.